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Chile e Italia unidos por el Karate

Nosotros practicamos karate tradicional, el mismo que trajo a Occidente el Maestro Hiroshi Shirai.

Por Vicky Estrada

En la localidad de Chiguayante, una comuna de cerca de 90 mil habitantes, ubicada en la zona centro sur de Chile, Sensei Verónica Mora ha impulsado desde hace más de 20 años la disciplina del Karate Tradicional. Su inspiración actual: el legado del Maestro japonés Hiroshi Shirai, 10º Dan, quien se radicó en la década de los 60’ en Italia y construyó un fuerte movimiento en torno al Karate Tradicional.

Después de esa experiencia me puse como meta tratar de viajar todos los años a Italia.

En 1994 fue la primera vez que Sensei Verónica Mora viajó a Treviso, Italia, para participar en un torneo mundial de Karate Tradicional: «En ese tiempo estaba en plena actividad como competidora y siempre buscaba información sobre competencias. De esa forma supe de ese torneo. Las delegaciones extranjeras éramos muy numerosas, por eso nos distribuían en diferentes ciudades cercanas a Treviso, lugar en que se desarrollaría la competencia. Nosotros, los chilenos, fuimos enviados a Quinto di Treviso.».
Una vez instalados ahí, Verónica comenzó a investigar si existía algún lugar donde poder entrenar. Para fortuna de ella el dueño del hotel en el que se hospedaban, era amigo del instructor de la localidad, Emanuele Marcon, quien le ofreció a la selección chilena su dojo (lugar de entrenamiento de karate) para que se prepararan previos al campeonato. 

«Sensei Emanuele Marcon, actualmente 5° Dan, fue muy generoso con nosotros, desarrollamos una muy buena relación y una vez que nos fuimos de Italia, seguimos desarrollando y afianzando ésta – en ese tiempo por fax –. Después de esa experiencia me puse como meta tratar de viajar todos los años a Italia y permanecer entrenando allí a lo menos un mes. Marcon me alentó a ir a Ren Bu Kan y me presentó a su Sensei, Ofelio Michielan, 7° Dan, quien residía y reside, en Treviso, y entrenábamos ahí durante todo el tiempo de mi permanencia en Italia.»

Los viajes de esta entusiasta del karate se sucedieron regularmente hasta el 2007, año en el que surgió la idea de que una comitiva italiana viajara a Chile, para compartir experiencias. El primer viaje lo hizo Marcon junto a siete de sus estudiantes, el 2007. Más adelante, el 2009, fue Sensei Michielan quien nos visitó por primera vez.
«Cuando Sensei Ofelio vino a Chile, preparamos a nuestros karatekas para que rindieran su examen para cinturón negro. Fue una gran experiencia y una gran prueba para nosotros, que un Sensei con esa trayectoria fuera el responsable de examinar nuestras capacidades para obtener cinturón negro de karate. En esa ocasión Sensei Michielan se dio cuenta del compromiso que el equipo local estaba haciendo con y por karate, razón por la que su interés por continuar trabajando con nosotros sentó las bases de la relación que hoy día mantenemos con Italia a través de él. Nosotros practicamos karate tradicional, el mismo que trajo a Occidente el Maestro Shirai, aún, a pesar de las distancias, seguimos sus enseñanzas con nuestros viajes a Italia, con la práctica constante en Chiguayante y también, por supuesto con la venida de maestros de allá.».

Karate Do es un estilo de vida, una filosofía que te permite vivir sanamente y con equilibrio.

Karate como estilo de vida
Desde los diez años, Verónica ha estado ligada a las artes marciales. En su infancia entrenó Kung-Fu y más tarde, en su etapa universitaria, descubrió la rama del Karate Tradicional, estilo Shotokan, el que practicó en su época de estudiante y el que más tarde se dedicó a enseñar: «He formado a grupos en distintos colegios, a estudiantes universitarios y he trabajado con algunos municipios, finalmente me he dedicado 100% a enseñar este arte. El Karate Do es un estilo de vida, una filosofía que te permite vivir sanamente y con equilibrio, es por ello que me dediqué a difundir esta disciplina, para transmitir valores como la solidaridad, el trabajo en equipo, respeto, disciplina, virtudes que están ligadas con este arte marcial.».
Esa es la convicción que mueve a Verónica Mora, técnico electrónico de profesión, pero que optó por hacer de este arte su trabajo. 

¿Cuál es la principal diferencia entre el Karate Tradicional y el Karate Deportivo?
Creo que en Occidente hay una competencia entre el Karate Tradicional, que es el que aprendimos hace cerca de 40 años, mi generación, con el Karate Deportivo, donde este último es un karate muy atlético y “vistoso”, sin desmerecer el trabajo que ello conlleva. Eso es lo atractivo de ver para la gente, para los sponsors y, lamentablemente, es donde la Federación Chilena de Karate entrega la mayoría de los recursos.
Nosotros vemos el Karate Tradicional como una práctica para toda la vida. Esta disciplina sirve para la salud, para educar a los niños, tiene que ver con una forma relacionarse y de expresarse en la sociedad, en el diario vivir. En definitiva, un karateka para nosotros sigue siendo, lo que me dijeron mis profesores cuando yo tenía 10 años: una persona respetuosa, humilde, disciplinada que trata de hacer un pequeño aporte para lograr una convivencia respetuosa en el ámbito en que se mueve. Esto no significa que no haya campeones y torneos de elevadísimo nivel técnico.
El foco en el Karate Deportivo es otro. Si bien pueden ser atletas sobresalientes, son, muchas veces, personas con un gran ego, que puede parecer desproporcionado a veces, que sólo buscan el éxito y que una vez que van perdiendo las destrezas ligadas a su juventud, son reemplazados por otros. 

¿Pero en el Shotokan también existe la competencia?
Nosotros también tenemos jóvenes que quieren ser campeones, quieren ser rápidos y ganar medallas. Eso es normal y es una etapa que vive todo deportista. Una muestra de esto la podemos demostrar a raíz del seminario que se realizó en Chiguayante en Octubre 2018 recién pasado; Sensei Ofelio viajó junto a dos campeones juveniles italianos, Abouba Kone y Carlo Pizzolon, con el objetivo de trabajar con los competidores nuestros, para de esa forma elevar su nivel técnico, para reforzar la idea de que el trabajo es constante y que si quieren ser campeones, la única receta es practicar.

Después de esa experiencia me puse como meta tratar de viajar todos los años a Italia.

Según estas experiencias compartiendo con delegaciones italianas, cuál es la principal diferencia con los karatekas chilenos?
El año pasado viajamos con una delegación a Treviso para el campeonato WSKA 2017. Participaron 14 competidores desde los 15 hasta los 28 años, nos preparamos bastante, pero muy conscientes de la realidad que íbamos a enfrentar. En un torneo a ese nivel donde asisten países que invierten muchos recursos en deportes no tradicionales. Eso claramente no tenía comparación con nuestra realidad país y por tanto con nuestra limitada capacidad para prepararnos. De todas formas, igual asumimos el desafío y me enorgullezco de lo que hicieron nuestros karatekas, quienes se pararon frente a personas muy preparadas.
Son realidades con escollos insalvables para nosotros, pero más allá de la competencia, lo importante fue que nuestro equipo pudiera entrenar con competidores de otros países, que vieran lo que significa estar en un torneo transmitido en directo por los medios de comunicación, con más de mil competidores. El valor de relacionarse con otra cultura también es algo que enriqueció la vida de estos jóvenes.

 


 

Chile and Italy united by Karate

We practice Traditional Karate, the same that Sensei Hiroshi Shirai brought to the West.

By Vicky Estrada

In Chiguayante, a municipality of about 90,000 inhabitants located in the central-southern area of Chile, Sensei Verónica Mora has been promoting the discipline of Traditional Karate for more than 20 years. Her current inspiration: the legacy of Japanese Sensei Hiroshi Shirai, 10th Dan, who settled in Italy in the 1960s and has, since then, built a strong movement around Traditional Karate.

After that experience I set myself the goal of trying to go to Italy every year.

In 1994 Sensei Verónica Mora went for the first time to Treviso, Italy, to participate in a Traditional Karate World Tournament: «At that time I was in full swing as a competitor, constantly looking for new competitions. That’s how I heard about that tournament. The foreign delegations were very numerous, so they distributed us in different cities near Treviso, where the competition was going to take place. We Chileans were sent to Quinto di Treviso».
Once settled, Verónica began to look for a place to train. Fortunately for her, the owner of the hotel where they were staying was a friend of the local instructor, Sensei Emanuele Marcon, who put his dojo at the disposal of the Chilean team to prepare for the championship. 

«Emanuele Marcon, currently 5th Dan, was very generous with us. We developed an excellent relationship and, once we left Italy, we kept in touch and reinforced it even more – at that time by fax. After that experience I set myself the goal of trying to go to Italy every year and train there for at least a month. Sensei Marcon encouraged me to go to the gym Ren Bu Kan and introduced me to his Sensei Ofelio Michielan, 7th Dan, who still lives and resides in Treviso. That is where we trained throughout our stay in Italy».

The trips of this passionate karateka took place regularly until 2007, when it was decided that an Italian delegation was going to travel to Chile, to share experiences. Sensei Marcon and seven of his students went for the first time in 2007. Later on, in 2009, it was Sensei Michielan who visited us for the first time. «When Sensei Ofelio came to Chile, we had prepared our karatekas to take their black belt exam. It was a great experience and a great test for us, that a Sensei with such a reputation was responsible for examining our skills for obtaining the black belt. On this occasion, Sensei Michielan realized the local team’s commitment with and for karate. This sparked his interest in continuing to work with us, which eventually laid the foundations for the relationship that, through him, we have with Italy. We practice traditional karate, the same that Sensei Shirai brought to the West, but, despite the distances, we follow his teachings thanks to our trips to Italy, through constant practice in Chiguayante and, of course, thanks to the visits of other Senseis from Italy».

Karate Do is a lifestyle, a philosophy that allows you to live in a healthy and balanced way.

Karate as a lifestyle
Since she was ten, Verónica has been involved with martial arts. During her childhood she practiced Kung-Fu and later, in her university phase, she discovered the branch of Traditional Karate, Shotokan style, which she practiced while she was a student and which she would later teach: «First I trained groups from different schools, university students, and I worked with some municipalities, until I devoted myself 100% to teaching this art. Karate Do is a lifestyle, a philosophy that allows you to live in a healthy and balanced way. I dedicated myself to the dissemination of this discipline in order convey values such as solidarity, teamwork, respect, discipline: the virtues related to this martial art». This is the belief that moves Verónica Mora, an electronic technician by profession, but who has chosen to make of this art her profession. 

Let’s dig deeper with some questions. What is the main difference between Traditional and Sport Karate?
I think that in the West a competition exists between Traditional Karate, which is what my generation learned about 40 years ago, and Sport Karate, a very athletic and “showy” karate, without taking anything away from the work it involves. The latter is the one that most attracts people, sponsors and, unfortunately, the one to which the Chilean Federation of Karate offers most of the resources.
We see Traditional Karate as a lifelong practice. Not only is this discipline good for one’s personal health and to educate children, but it also serves a specific way of relating and expressing ourselves in society and in everyday life. In short, a karateka for us is still what my teachers told me when I was 10 years old: a respectful, humble and disciplined individual, who tries to make a small contribution towards a respectful coexistence in the environment in which he or she moves. This does not mean that there are no champions and tournaments of the highest technical level.
The focus in Sport Karate is different. Although there can be exceptional athletes, they are often people with a, at times disproportionate, ego, who seek success and who, once they lose their youth-related skills, are soon replaced by others.

Does competitiveness also exist in Shotokan?
We too have young people who want to be champions, who want to be fast and win medals. This is normal and it is a stage that every athlete lives. An example of this is the seminar that took place in Chiguayante in October 2018: Sensei Ofelio came with two youth champions, Abouba Kone and Carlo Pizzolon, with the goal of working with our athletes, to raise their technical level, to strengthen the idea that the work has to be constant and that, if they want to be champions, the only recipe is practice.

A karateka for us is still what my teachers told me when I was 10 years old: a respectful, humble and disciplined person.

According to these experiences you shared with Italian delegations, what is the main difference with Chilean karatekas?
Last year we travelled with a delegation to Treviso for the WSKA 2017 championship. There were 14 competitors ranging from 15 to 28 years of age. We trained a lot, but we were very aware of the reality we were about to face: a high-level tournament, against countries that invest a lot of resources in non-traditional sports. This clearly did not not compare to our national reality and, therefore, to our limited ability to prepare. In any case, we took up the challenge and I am proud of what our karatekas, who found themselves in front of very prepared athletes, accomplished.
In those situations we came across a lot of stumbling hurdles, but, beyond the competition, the important thing was that our team could train with athletes from other countries, that could see what it means to be in a tournament broadcast live by the media, with more than 1,000 competitors. Also the value of relating to another culture is something that has enriched the lives of these young people.

 


 

Cile e Italia uniti dal Karate

Noi pratichiamo il Karate Tradizionale, lo stesso che il M° Hiroshi Shirai ha portato in Occidente.

Di Vicky Estrada

A Chiguayante, un comune di circa 90 mila abitanti, situato nella zona centro-meridionale del Cile, Sensei Verónica Mora promuove da più di 20 anni la disciplina del Karate Tradizionale. La sua ispirazione attuale: l’eredità del Maestro giapponese Hiroshi Shirai, 10° Dan, che, stabilitosi negli anni Sessanta in Italia, costruì un forte movimento attorno al Karate Tradizionale.

Dopo quell’esperienza mi prefissai come obiettivo di cercare di recarmi ogni anno in Italia.

Nel 1994 la Sensei Verónica Mora si è recata per la prima volta a Treviso, Italia, per partecipare a un torneo mondiale di Karate Tradizionale: «A quel tempo ero in piena attività come concorrente e cercavo sempre informazioni sulle competizioni. È così che ho saputo di quel torneo. Le delegazioni straniere erano molto numerose, così ci hanno distribuito in diverse città vicino a Treviso, dove si sarebbe svolto il concorso. Noi cileni siamo stati mandati a Quinto di Treviso».
Una volta stabilitasi lì, Veronica ha cominciato a cercare un luogo dove poter allenarsi. Fortunatamente per lei, il proprietario dell’hotel in cui soggiornavano era un amico dell’istruttore locale, il M° Emanuele Marcon, che mise a disposizione della squadra cilena il suo dojo per prepararsi al campionato. 

«Il M° Emanuele Marcon, attualmente 5° Dan, fu molto generoso con noi, sviluppammo un ottimo rapporto e, una volta lasciata l’Italia, continuammo a svilupparlo e a rafforzarlo – a quel tempo via fax –. Dopo quell’esperienza mi prefissai come obiettivo di cercare di recarmi ogni anno in Italia e rimanere ad allenarmi lì per almeno un mese. Marcon mi incoraggiò ad andare alla palestra  Ren Bu Kan e mi presentò il suo Sensei, Ofelio Michielan, 7° Dan che, ancora oggi, vive e risiede a Treviso. Fu lì che ci allenammo durante tutto il nostro soggiorno in Italia».

I viaggi di questa karateka appassionata si sono svolti regolarmente fino al 2007, quando è nata l’idea che una delegazione italiana si recasse in Cile, per condividere esperienze. Il primo viaggio è stato fatto dal M° Marcon, insieme a sette dei suoi studenti, nel 2007. Più tardi, nel 2009, è stato Sensei Michielan a farci visita per la prima volta. «Quando il Sensei Ofelio è venuto in Cile, abbiamo preparato i nostri karateka per sostenere il loro esame di cintura nera. È stata una grande esperienza e una grande prova per noi il fatto che un Sensei con un tale percorso fosse il responsabile per l’esame delle nostre capacità per ottenere la cintura nera di karate. In quell’occasione Sensei Michielan si rese conto dell’impegno che la squadra locale stava facendo con e per il karate ed è per questo che il suo interesse a continuare a lavorare con noi ha gettato le basi per il rapporto che oggi abbiamo con l’Italia attraverso di lui. Noi pratichiamo il karate tradizionale, lo stesso che il Maestro Shirai ha portato in Occidente, ma, nonostante le distanze, seguiamo i suoi insegnamenti con i nostri viaggi in Italia, con la pratica costante a Chiguayante e, naturalmente, anche con l’arrivo di maestri da lì».

Il Karate Do è uno stile di vita, una filosofia che ti permette di vivere in modo sano ed equilibrato.

Il karate come stile di vita
Da quando aveva dieci anni, Veronica è legata alle arti marziali. Durante l’infanzia praticava il Kung-Fu e più tardi, nella sua fase universitaria, ha scoperto il ramo del Karate Tradizionale, stile Shotokan, che ha praticato mentre era studentessa e che in seguito si sarebbe dedicata a insegnare: «Ho allenato gruppi in diverse scuole, studenti universitari, e ho lavorato con alcuni comuni, finché mi sono dedicata al 100% all’insegnamento di quest’arte.
Il Karate Do è uno stile di vita, una filosofia che ti permette di vivere in modo sano ed equilibrato, per questo mi sono dedicata alla diffusione di questa disciplina, per trasmettere valori come la solidarietà, il lavoro di squadra, il rispetto, la disciplina: le virtù legate a questa arte marziale». Questa è la convinzione che muove Verónica Mora, un tecnico elettronico di professione, ma che ha scelto di fare di quest’arte il suo lavoro. 

Approfondiamo con alcune domande. Qual è la differenza principale tra Karate tradizionale e Karate sportivo?
Credo che in Occidente ci sia una competizione tra Karate Tradizionale, che è quello che abbiamo imparato circa 40 anni fa, la mia generazione, e Karate sportivo, un karate molto atletico e “vistoso”, pur senza nulla togliere al lavoro che comporta. Quest’ultimo è quello che maggiormente attrae le persone, gli sponsor e, purtroppo, quello a cui la Federazione Cilena di Karate offre la maggior parte delle risorse.
Vediamo il Karate tradizionale come una pratica che dura tutta la vita. Questa disciplina serve per la salute, per educare i bambini, ha a che fare con un modo di relazionarsi ed esprimersi nella società, nella vita quotidiana. Insomma, un karateka per noi è ancora quello che mi hanno detto i miei insegnanti quando avevo 10 anni: una persona rispettosa, umile e disciplinata che cerca di dare un piccolo contributo per raggiungere una convivenza rispettosa nel campo in cui si muove. Questo non significa che non ci siano campioni e tornei di altissimo livello tecnico.
Il focus nel Karate sportivo è diverso. Anche se possono essere atleti eccezionali, sono spesso persone con un grande ego, che a volte può sembrare sproporzionato, che cercano il successo e che, una volta che perdono le abilità legate alla loro giovinezza, sono sostituite da altri.

La competitività esiste anche nello Shotokan?
Abbiamo anche noi giovani che vogliono essere campioni, vogliono essere veloci e vincere medaglie. Questo è normale ed è una tappa che ogni atleta vive. Un esempio di ciò è il seminario che si è svolto a Chiguayante lo scorso ottobre 2018: il Sensei Ofelio è venuto con due campioni giovanili, Abouba Kone e Carlo Pizzolon, con l’obiettivo di lavorare con i nostri atleti, per alzare il loro livello tecnico, per rafforzare l’idea che il lavoro è costante e che, se vogliono essere campioni, l’unica ricetta è la pratica.

Un karateka per noi è ancora quello che mi hanno detto i miei insegnanti quando avevo 10 anni: una persona rispettosa, umile e disciplinata.

Secondo queste esperienze di condivisione con le delegazioni italiane, qual è la differenza principale con i karateka cileni?
L’anno scorso abbiamo viaggiato con una delegazione a Treviso per il campionato WSKA 2017. C’erano 14 concorrenti dai 15 ai 28 anni, ci siamo preparati parecchio, ma molto consapevoli della realtà che stavamo per affrontare, in un torneo a quel livello in cui partecipano paesi che investono molte risorse in sport non tradizionali. Ciò chiaramente non aveva paragone con la nostra realtà nazionale e quindi con la nostra limitata capacità di preparazione. In ogni caso, abbiamo comunque raccolto la sfida e sono orgogliosa di quello che hanno fatto i nostri karateka, che si sono trovati di fronte a persone molto preparate.
Sono realtà con scogli insormontabili per noi, ma al di là della concorrenza, la cosa importante era che la nostra squadra si potesse allenare con atleti di altri paesi, che vedesse cosa significa essere in un torneo trasmesso in diretta dai media, con più di un migliaio di concorrenti. Anche il valore di relazionarsi con un’altra cultura è qualcosa che ha arricchito la vita di questi giovani.

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